Reprender a alguien con firmeza, decirle las verdades de manera directa y sin rodeos. Se usa cuando alguien necesita ser puesto en su sitio.
El jefe le cantó las 40 por llegar tarde todos los días, ya era hora.
Reprender a alguien con firmeza, decirle las verdades de manera directa y sin rodeos. Se usa cuando alguien necesita ser puesto en su sitio.
El jefe le cantó las 40 por llegar tarde todos los días, ya era hora.
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