Fastidiar, interrumpir o estropear una situación, especialmente cuando alguien está disfrutando o trabajando.
Estábamos organizando todo con calma y vino Calixto a joder la marrana con sus críticas.
Fastidiar, interrumpir o estropear una situación, especialmente cuando alguien está disfrutando o trabajando.
Estábamos organizando todo con calma y vino Calixto a joder la marrana con sus críticas.
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significa haber recibido o consumido más de lo necesario, especialmente comida o alcohol, o tener ya suficiente de algo como para no necesitar más.
Uy, con tres copas yo ya voy servida; te recuerdo que mañana hay que ir a trabajar
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Sorprenderse mucho.
Me dijo que su gato habla… ¡y el gato me saludó con la pata! Me quedé helado.
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Molestar, fastidiar o incomodar a alguien de manera insistente, generando irritación o cansancio.
No deja de dar por culo con sus quejas, incluso cuando todo está funcionando bien.
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Se emplea para decirle a alguien que se vaya, que deje de molestar o que no estorbe. Es la versión coloquial y despectiva de «déjame en paz».
Mira, anda a ver si ya parió la marrana, que estoy intentando terminar esto y no me dejas ni respirar.
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Formarse un gran alboroto, pelea o discusión.
Su origen está en una taberna madrileña del siglo XVI regentada por María Morena, donde se produjo una gran pelea. Desde entonces se usa para referirse a un alboroto o escándalo.
Tras la expulsión del delantero se armó la marimorena en el estadio.
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Tener ideas o actuar de forma poco realista.
Dice que va a abrir una cafetería en Gran Vía… tiene la cabeza llena de pájaros.
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Sorprender a alguien justo en el momento en que está haciendo algo indebido: «Pillar con las manos en la masa».
La policía los pilló con las manos en la masa: justo cuando estaban sacando el dinero de la caja fuerte.
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Se usa para marcar ironía, sarcasmo o para restarle seriedad a lo que se acaba de decir. Es una forma de mostrar que el comentario anterior no debe tomarse literalmente.
Popularizada en Argentina, especialmente entre jóvenes y en redes sociales, aunque su uso se ha extendido a otros países hispanohablantes.
Hoy me levanté a las 6 para ir al gimnasio… ahre, seguí durmiendo hasta las 10.
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Se dice para referirse a alguien que se considera más importante de lo que es, como si perteneciera a la realeza francesa.
Nuestro nuevo compañero de piso se cree que viene de los siete pares de Francia; pero le va a tocar fregar el baño y abrillantar las escaleras como a todos.
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(masc.) Un canteo es algo extremadamente llamativo, exagerado o fuera de lo normal. Tan escandaloso que «canta»; es decir, imposible no fijarse.
Bueno, el precio del alquiler en esta ciudad es un canteo, y para más inri viene la Ministra con una campaña sobre lo bonito que es compartir piso con cincuenta años.
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Estar completamente desorientado, sin saber qué hacer ni dónde se está; o estar en una situación muy comprometida.
El origen de la frase se remonta a un personaje literario del siglo XIX, Carracuca, un hombre al que le sucedían todo tipo de infortunios y situaciones angustiosas.
Con el mapa manchado de barro y el móvil sin batería estábamos más perdidos que Carracuca.
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Sentirse o estar completamente solo, sin compañía ni apoyo. Se usa tanto literal como emocionalmente.
Desde que se mudó, no socializa a nadie. Está más solo que la una.
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