Se emplea para reprochar que alguien llega tarde o que hace algo cuando ya no sirve de nada.
La expresión tiene su origen histórico en “los mangas verdes”, un cuerpo policial creado por los Reyes Católicos en España famoso por llegar tarde a los delitos.
A buenas horas, mangas verdes. Hace rato que he conseguido abrir la puerta, guárdate tus llaves.
