Empleado para describir a alguien que da vueltas innecesarias sobre un asunto, evitando tomar decisiones claras o alargando una conversación sin llegar a nada concreto. Implica evasión, distracción o falta de compromiso.
Lleva tres reuniones hablando del mismo tema y aún no toma una decisión… está mareando la perdiz como un profesional.
