Empleado para indicar que alguien o algo ha ido más allá de lo razonable o aceptable, que se ha excedido en intensidad, comportamiento o uso. Su origen viene de la mecánica: cuando una rosca (como la de un tornillo) se aprieta demasiado, se daña y ya no sirve.
Tu comentario estuvo pasado de rosca, no hacía falta ser tan duro.
