Defecar. Se utiliza en tono jocoso o vulgar, evitando nombrar directamente la acción fisiológica.
Espera un momento, que voy a plantar un pino detrás de los arbustos.
Defecar. Se utiliza en tono jocoso o vulgar, evitando nombrar directamente la acción fisiológica.
Espera un momento, que voy a plantar un pino detrás de los arbustos.
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Se emplea para criticar la desorganización o el exceso de personas trabajando en algo sencillo, generando más ruido y confusión que eficacia.
El departamento de comunicación de nuestro ayuntamiento es tráfago de artillón, siete obreros para un peón.
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Describe a alguien que habla demasiado, se complica o se extiende innecesariamente en sus explicaciones, perdiendo claridad. Se aplica a personas que divagan o se enredan en exceso.
Mi cuñada se enrolla más que una persiana, así que la evito si no tengo ganas de hablar.
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Se refiere a un lugar muy lejano, apartado o desconocido, casi inaccesible. Se usa para exagerar la distancia o la dificultad de llegar a un sitio remoto.
Su pueblo está donde Cristo perdió el farol.
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Expresión que señala que lo importante no siempre es lo numeroso o lo vistoso, sino lo que realmente tiene peso o impacto. Se usa para relativizar la importancia de lo aparente frente a lo sustancial.
No te fijes en los demás, más caga un buey que cien golondrinas.
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Formarse un gran alboroto, pelea o discusión.
Su origen está en una taberna madrileña del siglo XVI regentada por María Morena, donde se produjo una gran pelea. Desde entonces se usa para referirse a un alboroto o escándalo.
Tras la expulsión del delantero se armó la marimorena en el estadio.
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Asumir las consecuencias o la culpa de algo que uno no ha hecho, o sufrir un castigo injusto.
Proviene de la persecución a los judíos en la España medieval. Se les obligaba a pagar un impuesto llamado “pato”, y con el tiempo la expresión pasó a significar cargar con la culpa o las consecuencias.
Siempre pago el pato de los errores de los demás.
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Arruinarse, estropearse o venirse abajo algo. También puede usarse para mandar a alguien lejos, con tono de enfado.
En los barcos antiguos, el “carajo” era el nombre del cesto de vigilancia en lo alto del mástil. Mandar a alguien “al carajo” significaba enviarlo a ese lugar incómodo y peligroso.
¡Vete al carajo, ya me tienes harto!
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Se dice de alguien que no trabaja nada, que es muy vago o que evita cualquier esfuerzo.
Su origen viene del mundo marinero. El “palo” hacía referencia al remo, y se decía de quienes no ayudaban a remar ni trabajaban.
No da palo al agua, siempre se escaquea.
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Se usa para expresar desenfado, despreocupación o falta de seriedad. Se aplica cuando alguien actúa con exceso de libertad, sin reglas ni orden. También puede usarse de forma irónica para señalar un ambiente caótico, desorganizado o donde cada cual hace lo que quiere.
La expresión tiene origen histórico: se popularizó en el siglo XIX en España, vinculada a la Constitución de Cádiz de 1812, conocida como “La Pepa” (porque fue promulgada el día de San José, 19 de marzo). Al gritar “¡Viva la Pepa!”, la gente celebraba la nueva Constitución y con el tiempo la frase pasó a significar desorden o jolgorio.
Se fue de viaje sin plan ni reservas, hala, viva la Pepa.
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Se usa para referirse a alguien astuto, pícaro o difícil de engañar. También puede señalar a una persona traviesa, con malas intenciones o que suele meterse en líos, por lo que conviene tener precaución con ella.
Ten cuidado con Juan, que es un pájaro de cuidado y siempre se las ingenia para salirse con la suya.
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Alabarse a uno mismo, destacar sus propios méritos o cualidades. Se usa cuando alguien presume de lo que ha hecho o exagera sus logros para quedar bien ante los demás.
No quiero echarme flores, pero el proyecto salió perfecto gracias a mi contribución.
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Persona inquieta, que no puede estar quieta ni en un sitio mucho tiempo.
No había acabado el máster y ya estaba pensando en cuál iba a ser el siguiente. Lo reconozco, soy un culo inquieto.
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Persona que busca ascender social o laboralmente a costa de los demás, de forma poco ética.
Vaya trepa está hecho mi nuevo compañero, siempre se aprovecha del trabajo ajeno para echarse flores.
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