Estar muy enfadado, hasta el punto de que la actitud o la mirada parecen “soltar chispas” de la rabia.
Está echando chispas, ¿cómo puede ser que no le invitaran a la fiesta?
Estar muy enfadado, hasta el punto de que la actitud o la mirada parecen “soltar chispas” de la rabia.
Está echando chispas, ¿cómo puede ser que no le invitaran a la fiesta?
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Estar riéndose muchísimo, hasta el punto de casi no poder controlarse. La risa es tan fuerte que “te meas”.
Uf, volviendo a ver el primer episodio de Aquí No Hay Quien Viva… estoy meado.
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Estar muerto o muerta, literalmente. Expresión popularizada en el programa de televisión Sálvame Deluxe para que la abuela de Fani no escuchara por la tele que su hija, la madre de Fani, había muerto.
-La madre de Fani, tu madre, muere de una manera muy dramática, ¿no?
-No, está de viaje
-¿La madre de Fani está de viaje?
-Sí, está de viaje
-Ah, ¿no ha muerto?
-No… está de viaje. Tu abuela está viendo la televisión. Está de viaje.
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Describe un estado de agotamiento físico o mental extremo, en el que apenas se puede rendir o seguir adelante por puro cansancio acumulado.
Después de quince días trabajando sin descanso estoy para el arrastre.
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Refrán para referirse a quien hace muchas cosas a la vez o asume demasiadas tareas, que acaba teniendo problemas o equivocándose.
No quieras llevar tú solo todo el proyecto, que apechuguen; que el que cierne y masa, de todo le pasa.
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Un lugar muy lejano, apartado o desconocido. Se utiliza para exagerar la distancia o la dificultad de llegar a un sitio remoto casi inaccesible. Similar a «Donde Cristo perdió el farol».
El apartamento que se ha comprado está en la quinta Chimbamba; tardé una hora en llegar andando desde la parada de bus más cercana.
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Mantener una relación sexual breve y sin demasiada implicación emocional, generalmente de manera casual o espontánea.
Después de semanas de tensión, acabaron echando un polvo en el coche, aunque sabían que aquello no cambiaría nada entre ellos.
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Estar loco, desquiciado, inquieto o comportarse de manera excéntrica.
Su origen está ligado al famoso cantante cubano Antonio Machín, que popularizó las maracas en sus actuaciones. Siempre sonaban, siempre estaban presentes, y se movían constantemente en sus actuaciones, como una persona cuando está inquieta o ha perdido la cordura.
Mi vecino está como las maracas de Machín: ayer estaba rociando orines en su puerta.
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Estar distraído, pensando en otra cosa.
En clase siempre está en las musarañas.
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