Estar distraído, ausente o pensando en otra cosa, sin prestar atención a lo que ocurre alrededor.
Le expliqué tres veces cómo funciona el mando y seguía en Babia mirando al techo.
Estar distraído, ausente o pensando en otra cosa, sin prestar atención a lo que ocurre alrededor.
Le expliqué tres veces cómo funciona el mando y seguía en Babia mirando al techo.
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Relajarse demasiado después de haber conseguido algo.
Sacó un 10 en el primer examen de física, en el siguiente un 1; se está durmiendo en los laureles.
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Estar involucrado en lo que está pasando, especialmente en situaciones importantes o competitivas. Se usa para decir que alguien está en el centro de la acción.
Con ese resultado, el equipo sigue en la pomada por el título.
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Se emplea para describir a alguien que se comporta de manera diferente a lo que se considera “normal” dentro de un grupo o sociedad. No necesariamente es negativo: puede referirse a alguien excéntrico, peculiar o con gustos poco comunes. La imagen del “bicho raro” transmite la idea de un ser extraño que no encaja del todo.
Le encanta coleccionar piedras en vez de salir de fiesta, siempre ha sido un bicho raro.
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Estar muy acelerado, nervioso o hiperactivo. Se puede decir «estar como una moto» o «ponerse como una moto»
Yo después de dos cafés me pongo como una moto.
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Asunto turbio o poco transparente, normalmente relacionado con negocios o favores.
Ese contrato parece un chanchullo, será mejor que lo consultemos con un abogado antes de firmar.
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Ignorar una norma o regla con descaro.
Le dijeron que no se podía entrar con comida y se lo saltó a la torera: apareció con una bol lleno de torreznos.
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Algo que es complicado, exagerado o con mucha historia o trasfondo detrás.
La reunión de ayer… tela marinera, acabamos a gritos.
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Estar distraído o despistado.
Le pedí que recogiera el desodorante y lo metió en la nevera… está en las nubes.
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Asumir las consecuencias o la culpa de algo que uno no ha hecho, o sufrir un castigo injusto.
Proviene de la persecución a los judíos en la España medieval. Se les obligaba a pagar un impuesto llamado “pato”, y con el tiempo la expresión pasó a significar cargar con la culpa o las consecuencias.
Siempre pago el pato de los errores de los demás.
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